viernes, 22 de junio de 2007

El otro arte

Maradona es un genio. Los filósofos románticos llamaban genio al ser mayúsculo que con su arte conducía hasta las más altas cumbres el sentir del pueblo. maradona hizo del potrero argentino el arquetipo universal. El potrero es la tierra del fútbol, la tierrra de nuestra infancia, no tiene pasto, es dura y polvorienta, los postes no tienen color...Esta tierra de nadie y reino de la infancia es la que Maradona inmortalizó en un símbolo de belleza.


Cosas del fútbol...de la vida

México 1986, mundial de fútbol. En los mismos días en que Diego Armando Maradona, un argentino de fábula, le hacía un gol celestial y otro gol genial al arquero de la selección de Inglaterra, en esos momentos, con evidente mal gusto y falta de oportunismo, el incomparable Jorge Luis Borges, otro argentino de fábula, considerado - sin gambetas ni raparos ni matices- uno de los más grandes escritores del siglo XX, cometía el disparate de morirse en Ginebra sin ver, en la televisión, los goles de su compatriota.



Patici Falconí.

jueves, 21 de junio de 2007

No es solamente un triunfo deportivo


Tres jugadores ecuatorianos quedaron campeones en las ligas de fútbol europeas. Hecho que, por las características históricas de este deporte en el país, constituyó casi una hazaña. Sin embargo, este logro ya no es solo medible desde el avance técnico en el juego. Es decir, se ha demostrado que, en todos los aspectos futboleros, el jugador ecuatoriano está capacitado para participar al más alto nivel. Pero son otros aspectos, de carácter social y psicológicos, que los jugadores ecuetorianos han sabido superar para llegar al éxito en Europa.
Luego de que la tricolor comprobó ser capaz de jugar, varios jugadores migraron al viejo continente: Agustín Delgado, De la Cruz, Kléber Chalá, etc. Ninguno de ellos, a excepción de Ulises De la Cruz, logró mantenerse en aquel fútbol tan competitivo. ¿Las razones? Falta de adaptación, de una mentalidad más ambiciosa, entre otras. Daba la sensación, en esos años (2002-2003), que el futbolista ecuatoriano no estaba listo para mentalmente para jugar fuera del país.
En la actualidad, con otro Mundial a cuestas, un nuevo grupo de jugadores nacionales migró al viejo continente: Borja, Méndez, Valencia, Castillo y Espinoza. De estos cinco nombres, tres fueron campeones: Castillo con el Estralla Roja de Belgrado, Borja en Grecia y Méndez en Holanda; a éstos se lo suma Carlos Tenorio, campeón en Arabia Saudita. Sin duda, adaptarse a aquellos países y culturas fue mucho más complicado que hacerlo en España o, incluso, a Inglaterra.
Por esto, los triunfos de estos jugadores van más allá de lo deportivo. Son victorias contra el complejo, la impavidez y el facilismo; son reflejo de grandes sacrificios y sufrimientos para lograr un objetivo. ¡Salud campeones!



Roberto Moreano

Video Curriculum

miércoles, 20 de junio de 2007

Cabeza mágica II



Con emoción sigue contándome sobre el nuevo mundo que se le habría en Montevideo, sus inicios, sus amigos. Habla de la delantera que conformó con Cubillas, Ledesma, Sasía y Joya; un conjunto, como él mismo lo marca, que no podría repetirse más. Cuenta, cada vez con más nostalgia, sus logros en el equipo aurinegro. Con Peñarol, Spencer ganó todo; o como se dice por los mismos pasillos del Centenario, con Spencer, Peñarol ganó todo.
Don Alberto no pierde la cuenta, se esfuerza pero recuerda. Fue campeón del torneo uruguayo en el año de 1959, en el ´60, en el ´61, ´62, ´64, ´65, ´67 y 1968. Ninguna más especial que otro, advierte rápidamente, quizá cansado de la misma pregunta, para él, sin sentido.
-Es como escoger entre los aniversarios de un enamoramiento, imposible quedarse con uno. Acota finalmente el “cabeza mágica.
Pero hubo años con un valor agregado, años que sirvieron para conformar una leyenda, un hombre histórico. Con modestia, Don Alberto prefiere no ser llamado leyenda. Hice mi trabajo para el equipo, todos empujábamos para el mismo lado, todos, en todo caso somos históricos.
Sin embargo, la Copa Libertadores de América tenía guardado el lugar para su elegido, su mimado. Spencer la ganó con Peñarol en 1960, ´61 y 1966.

-¿Supongo que sí debe sentirse especial al ser el máximo goleador del torneo de clubes más importante del continente?
-Sí, fueron gritos inolvidables. Responde el hombre record en anotaciones (54 goles), con los ojos fijos en el arco sur. Las Copas Intercontinentales, añade, fueron igualmente gratificantes, tanto la del 60 como la del 66, tras el triunfo ante el todo poderoso Real Madrid español, como no, con anotación de Cabeza Mágica, Alberto Spencer.
-¿Con tantos años en Uruguay, se siente más charrúa que criollo?
-Soy 100% ecuatoriano, pero déjenme amar al Uruguay, de donde son mis hijos, mis nietos, mi familia. Lo dice después de una carcajada.
La pregunta sirvió para que Don Alberto nos hable de su paso por la tricolor ecuatoriana y por la selección charrúa. Comenta que su caso es muy particular: jugó para dos selecciones al mismo tiempo. En 1959 disputó el Sudamericano para Ecuador. En junio de 1962, recuerda haber enfrentado a Checoslovaquia en Montevideo defendiendo a un equipo uruguayo y el 6 de mayo de 1964 debutó oficialmente para la Selección celeste contra Inglaterra en el mismísimo Estadio de Wembley, escenario tan mítico como este Centenario.
- Muchas veces intentaron nacionalizarme, dice Don Alberto. Cuenta que sus actuaciones con la celeste y blanco fueron tan descollantes que las autoridades de dicho país le insistieron para que se haga ciudadano oriental. Dice nunca haberse sentido cómodo con la propuesta. Desistió más de una vez de tal pedido y continuó manteniendo la ciudadanía ecuatoriana.

La tarde caía sobre el cielo que cobijaba la noche rioplatense. Spencer se coloca la chaqueta. Cuenta que mañana tiene una reunión con la embajada ecuatoriana de Montevideo. Dice nunca haberse sentido todo un diplomático. Confiesa que se sentía mucho mejor de corto y en el campo. El respeto del pueblo charrúa lo convirtió en la principal llave del gobierno ecuatoriano en tierras orientales.
El éxito, sinónimo de Spencer, lo convirtieron en la máxima figura del deporte ecuatoriano. Su modestia y sencillez, punto de partida de los grandes espíritus, lo convirtieron en el diplomático sincero y humano; en el deportista admirado por propios y extraños; en el futbolista ecuatoriano más reconocido de la historia; en el goleador insigne del continente americano.

-¿Cuántos goles ha marcado en si carrera?

Don Alberto mira al cielo, la noche ya abriga el césped del Estadio. Ahora baja la mirada. Parece que quiere hacer memoria. Una leve sonrisa adorna su rostro.

- Hasta donde yo sé, 510. Lo dice con orgullo.

Cabeza mágica I


La memoria es el bastón de ciego en los
corredores y pasillos del tiempo

Octavio Paz




Lo veo a lo lejos, sentado paciente en una gradería. Aún en la inmensidad de aquel monstruo de cemento, sobre sale su figura. Es curioso, mucho se había hablado y escuchado sobre este coloso monumento al fútbol, un mito, una leyenda. Cuántos campeonatos, cuántas historias, cuántos jugadores, cuánto de fútbol.
Al pisar el césped del Estadio Centenario, y al verlo imponente en medio de una de sus tribunas vacías, entendía que él es parte de este mito. Entendí que Alberto Spencer Herrera es parte de la historia grande del fútbol sudamericano.

Su rostro sonriente y sereno me ayuda a sentirme algo más cómodo. ¿Cómo enfrentarme, cómo conversar con el goleador histórico de la Copa Libertadores de América? Don Alberto lo hace todo más fácil. Sus ojos sabios y su saludo afectuoso rompen cualquier nerviosismo.
La mirada fija en el arco sur del Centenario. No es difícil suponer lo que imaginaba.

-¿Cuántos Goles suyos acogerían esas redes, no? Pregunto bobamente, es imposible qué aquella pregunta obtenga una respuesta estricta. Pero el objetivo se cumplía, ahora la sonrisa se intensifica, el recuerdo comenzaba.

-Es mucho más grande que el que teníamos en Ancón. Responde alegremente Don Alberto. Habla sobre su pueblo natal, sobre ese pequeño territorio dentro de uno también pequeño, Ecuador.
Con tranquilidad cuenta como a los 14 años abandonó Ancón para dirigirse hacia Guayaquil, buscando una oportunidad en algún equipo. Ésta llegó en el Deportivo Everest, dónde, esto lo dice con una sonrisa pícara, también jugaba su hermano Marco. No jugaba muy bien, pero era cara dura.

-¿En Everest, recuerda cuántos goles anotó?
-La verdad mi amigo es que no.

No obstante, sí recuerda haber pasado muchos momentos felices por aquel equipo. Comenta que pronto pasó al Barcelona S.C, un gran paso al frente, una nueva puerta que se abría, un nuevo trampolín al éxito. No jugó mucho en el club del astillero. No olvida, sin embargo, su primer gol con Barcelona en la inauguración del Estadio Modelo, 1959. En aquella oportunidad, lo dice aún con sorpresa, unos dirigentes uruguayos lo estuvieron observando. Eran del Club Atlético Peñarol de Montevideo.
Con la palabra Peñarol se quedó un momento. Recorrió la vista por la tribuna Amsterdam del Centenario. Sus ojos se visten de un negro oro intenso. Peñarol, el carbonero, el equipo, su equipo. Despertando de ese abrazo imaginario con las tribunas del estadio que lo siente como su hogar, Don Alberto continúa su relato. Dice que llegó tímidamente a tierra uruguaya ante la desconfianza de propios y extraños, con dudas sobre un posible triunfo en el fútbol rioplatense. Debutó en el equipo aurinegro en marzo de 1959 en un partido amistoso ante Atlanta, de Argentina. Allí, como un presagio de lo que se venía, Spencer marcó tres goles.

Ahora se incorpora, se excusa por interrumpir la charla, lentamente, como quien toma con paciencia las cosas, se retira la chaqueta. Una vieja camiseta carbonera cubría su dorso.
-Cuando me enteré de la entrevista se trataba sobre mi vida, decidí ponérmela.
Me dice como queriendo justificar un posible momento embarazoso. ¿A estas edades y aún vistiendo lúdicamente con la camiseta de su equipo?, ¡qué ridiculez! Habrá pensado Don Alberto.

Lo que no sabe es que aquellos colores aún le sientan tan bien como al principio.

miércoles, 6 de junio de 2007

Meme

La vida de pareja llevas sus complicaciones, más claro, lleva "suegras" y "suegros", y claro nadie es perfecto. Con el afán de quedar como el mejor caballero o dama en frente de los creadores de tu pareja, puedes caer en más de un bochorno. ¿Cuál es ese momento, aquel instante en que la mirada de tus suegros parecía que te comían, aquel minuto que pensaste en que la muerte es tu mejor opción?.

La reunión familiar de los domingos es importante. Más allá de los años, siempre eres un invitado. Sin embargo, quizá por la costumbre y los buenos tratos, te sientes en confianza. Una confianza que te desconcentra y permite que un ligero pero contundente estruendo saliera de tu baja espalda e invadiera el comedor...simplemente horrible.